Candidaturas independientes en 2023 ¿Una misión imposible?

Observatorio electoral

El fin de semana pasado, el IEEM anunció que ocho personas manifestaron su intención de competir como candidatos independientes a la gubernatura del Estado de México. Este es apenas el inicio de un largo proceso lleno de requisitos y obstáculos, que en la mayor parte de los casos no serán superados por los aspirantes. La principal razón es que el sistema electoral no está diseñado para favorecer este tipo de candidaturas, sino para fortalecer la partidocracia.

Además de requisitos administrativos como registrar una asociación civil, contar con una cuenta bancaria y darse de alta en el SAT, quienes logren superar esos obstáculos deberán afrontar el gran reto de conseguir tres por ciento de respaldo de los inscritos en la lista nominal de electores, una cantidad que hasta septiembre pasado ascendía a más de 373 mil ciudadanos. Este es un porcentaje mucho mayor al que se exige para crear un partido político local (0.26 por ciento del padrón de la elección anterior).

Como se puede apreciar, conseguir un registro como candidato independiente a la gubernatura mexiquense es tan o más complicado que obtenerlo como partido político local. El sistema electoral existente dificulta al máximo competir por cargos públicos de manera independiente. En los hechos, se requiere de una estructura parecida a la de los partidos para conseguir ese respaldo de la ciudadanía. Recabar más de 12 mil firmas diariamente es algo casi imposible de lograr para un ciudadano sin partido. 

La experiencia de 2017 indica que solo quienes estén apoyados por el gobierno estatal o un partido llegarán a la candidatura. En esa ocasión, el consejo general del IEEM concedió el registro a dos personas: Teresa Castell (entonces cercana a Eruviel Ávila y ahora diputada federal del PAN) e Isidro Pastor (expresidente estatal del PRI). Esto ocurrió a pesar de las numerosas irregularidades ocurridas durante el proceso de acopio de firmas para ambos, que fueron denunciadas en la sesión respectiva.

Por lo anterior, el Tribunal Electoral local revocó el registro de Isidro Pastor y ordenó al IEEM un nuevo recuento del respaldo ciudadano. Después de eso se llegó a la conclusión de que no había obtenido las firmas necesarias para ser candidato independiente. Luego de varias acciones legales, e incluso una breve huelga de hambre, Pastor entendió que el gobierno estatal no lo quería en la boleta electoral (así se lo informaron en el propio PRI). Querían a Teresa Castell, quien recibió todos los apoyos para registrarse, a fin de restarle votos a la otra candidata: Delfina Gómez.

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Es previsible que el próximo proceso electoral ocurra lo mismo. El gobierno o los partidos apoyarán el registro de una candidatura independiente, siempre y cuando les sirva en su ajedrez político para restar votos a sus oponentes, mediante la guerra sucia u otros métodos. El sistema electoral actual no posee ninguna acción afirmativa que facilite el registro de candidaturas independientes. Además, aunque logren su registro, no poseen la estructura ni los recursos suficientes para competir con los partidos políticos.

Todo indica que en 2023 seguirá prevaleciendo la partidocracia. Que solo quienes pasen por los filtros partidistas podrán aspirar a conseguir la gubernatura estatal. Mientras no cambie la legislación electoral, las candidaturas independientes seguirán siendo inalcanzables para la mayoría ciudadana, aunque se mantengan en la retórica democrática oficialista.